
Nunca había oído hablar de fallo ovárico, hasta que no vi en esa tesitura.
A día de hoy, el concepto duelo genético ni siquiera tiene una entrada propia en la Wikipedia. No es un fenómeno tan reciente como para no tenerla, la verdad.
La primera fecundación in vitro que llegó a término, ocurrió en 1978 y la primera con donación de óvulos fue en 1984.
Que la Wiki no diga nada del duelo genético, es una prueba de que el tabú de la infertilidad está más extendido de lo que creía, ¿qué pasa, que lo que no aparece, no existe? Profundas convicciones se empeñan en hacerlo más difícil y enrevesado, como si no nos bastáramos nosotros mismos, como si no se bastara la propia humanidad en complicarlo todo.
El término ovodonación se ha integrado en mi vida, ahora me resulta más familiar. He terminando aceptándolo, ya no me produce extrañeza, lo siento mío, como si formara parte de mí.
Aprendí que no se trata de luchar, sino de aceptar. Nada te hace perder más energía, que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
Creo que las cicatrices del alma son como las heridas de una batalla, hermosas, en cierto modo. Ellas me han hecho crecer, ya no soy la misma inocente e ingenua de antes, ahora soy más fuerte.
He aprendido a quererme, respetarme y valorarme. Conocerme me ha ayudado a llegar a mi paz interior y a ser feliz sin apenas nada, y todo gracias a la aceptación.
He tenido que cambiar mi manera de pensar, no me ha quedado otra.
Echo la vista atrás y recuerdo todo esto como un episodio del pasado, una pesadilla de la que he despertado, ya no hay dolor ni lágrimas, sólo esperanzas. Siento que un nuevo capítulo está por escribirse...
Decía John Lennon, que la vida es lo que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes. Y tenía razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio al que irán tus hijos... planeas hasta el color que tendrá el puto sofá. Pero los planes, son sólo un dibujo en una servilleta de papel. Y por mucho que te empeñes, al final tus planes le importan una mierda al resto del mundo. Y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborronadas con sueños. Que la vida, tiene otros planes para ti.
El final de un camino, sólo es el principio de otro
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