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Mindfulness

  • Foto del escritor: Bebesita
    Bebesita
  • 21 mar 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 20 jun 2021


Mi psicóloga de la clínica reproductiva, me aconsejó que practicase la técnica "Mindfulness", basada en la atención plena del momento, la cual consiste básicamente en vivir el presente.


Al parecer nuestra mente posee dos modos de funcionar, que nos hacen cambiar de perspectiva, y pueden marcar la diferencia entre estar bien o no. Es decir, se trata de dos maneras de ver, sentir y actuar ante las cosas. Estos modos son el hacer y el ser.


El modo hacer implica vivir la mayor parte del día con el piloto automático encendido mientras se realizan diferentes acciones, sin una conciencia clara de lo que estamos haciendo. La acción se pone en marcha de manera automática cuando se detecta una diferencia entre lo que tenemos y lo que queremos. Por tanto, nos centramos exclusivamente en nuestros objetivos, nos dejamos dominar por las fuerzas más absurdas del ego, y perdemos de vista el presente, que empieza a desvanecerse.

En cambio, Mindfulness propone que estemos lo menos posible en ese modo tipo piloto automático y pasemos progresivamente al modo ser: más calmo, con atención al momento presente, sin juzgar ni tener grandes expectativas ni objetivos. Es decir, el modo ser te ayuda a salir de la tendencia natural de la mente de pensar demasiado, sobreanalizar y juzgar. Es la puerta a la libertad, ya que te permite experimentar el mundo directamente. Recuperas el control de tu vida, porque te das cuenta de que tu satisfacción, felicidad y equilibrio dependen absoluta y únicamente de ti.


La sociedad globalizada moderna nos impulsa al modo hacer, nos orienta a objetivos, metas, comparativas con los demás, logros (vale más quien tiene más logros externos en la sociedad). Sin embargo, en el modo ser solo importa lo interior, los valores, el presente y no los objetivos a largo plazo.


La técnica Mindfulness me hizo reflexionar. Debía cambiar mi forma de pensar, para sumergirme de lleno hacia el modo ser, y de esta manera, alcanzar el punto álgido de la felicidad. Para ello, llegué a una serie de conclusiones que debía llevar a cabo, como:

* Vivir cada día como si fuese el último.

* Centrarme en mí: cuidarme, quererme y mimarme.

* Aumentar mi autoestima y valorarme más como mujer y como persona.

* Creer más en mis capacidades y competencias personales (autoconfianza).

* Abrirme más y expresar mis sentimientos y emociones.

* Mejorar las relaciones familiares (necesidad de contar con apoyo familiar).

* Practicar la meditación con más frecuencia, (porque a mí eso me hace mucho bien).

* Valorar los pequeños detalles que nos ofrece la vida, y no dejarlos pasar desapercibidos.

* Proponerme metas y objetivos que estén a mi alcance (por ejemplo: buscar un trabajo).

* Continuar escribiendo mis blogs, (que tanto bien me hacen).

* Hacer las cosas en el momento que me apetezca y me nazca hacerlas de corazón, y no por quedar bien o por agradar a los demás.

* Pedir ayuda psicológica para avanzar y salir adelante.

* Leer más artículos sobre la reproducción asistida y la epigenética, con el fin de informarme y seguir aprendiendo.

* Dejar a un lado los pensamientos negativos.

* No pensar tanto en el futuro.

* No sentir miedo a la soledad.

* Ignorar lo que piense la gente del pueblo, y prestarle más atención a las personas que verdaderamente me conocen, me quieren y velan por mi bien.


En resumen:

- Hay que dejarse de pensar en el pasado, porque echar la vista atrás a veces no trae nada positivo. Más bien, trae tristeza, sentimientos de culpabilidad, formularse hipótesis ("y si..."). → PASADO, PISADO.

- Hay que dejarse de pensar en el futuro, porque el futuro es incierto, no se puede predecir. Pensar en el futuro puede dar lugar a miedos, inseguridades y ansiedad.

- Lo ideal es centrarse en el presente, vivir el día a día, no anticiparse a preocupaciones e intentar ser más positiva.


Por ello, compaginar la meditación y el libro "Mindfulness para principiantes", me ha enseñando muchas cosas, entre ellas: intentar apartar de mi mente pensamientos negativos, centrar mi atención sólo en mí, vivir el presente sin comerme tanto el coco en inquietudes, y sobre todo, me está enseñando a llevar las riendas de mi vida.


Además, una de las cosas más bonitas que me ha aportado la técnica Mindfulness, es apreciar los pequeños detalles insignificantes que nos hacen felices. Empiezas a darte cuenta de lo especiales, y a la vez tan positivas que son esas pequeñas cosas. Cuando eres consciente, te detienes y te empapas de la alegría de esa experiencia, que no tiene por qué ser magnífica ni intensa, como el canto de un pájaro, la risa de un bebé, el intenso aroma de la lavanda o encontrar en el campo enormes telarañas bañadas de rocío.


Me gustaría recomendaros varios libros muy interesantes:







Gracias a Mindfulness, he aprendido que te conviertes en lo que piensas.


Gracias, Mindfulness.

 
 
 

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